Alguien más

Hoy… Qué ganas de ser Luciana, o Alexa, Oriana o Charlotte, Paris, Carla, Koharu o Chang Huei. Cualquiera, incluso tal vez un Patricio, un Héctor, un Luis, un Marco… O puede ser un Jorge, un David, Steve o Peter… No importa quien, no importa qué, un gato, un perro, un hámster, tal vez un caballo. Hoy sólo quiero ser alguien más, no sé mañana, tal vez también, pero sé que hoy no quiero ser yo, desearía ser alguien más mientras me pregunto qué hubiera sido de mi si en lugar de mi, hubiera sido Luciana, Lucy… Qué pasaría si no hubiera estudiado esto, si estuviera en otra ciudad, incluso otro país… Qué estaría haciendo, qué podría estar haciendo… En lugar de estar aquí regodiándome en mi propia miseria personal.

Si fuera otra persona no estaría en esto, tal vez sería toda una experiencia nueva, morir/desaparecer y volver como la Lucy, tal vez más bonita o al menos más segura de sí misma… Más perra, más práctica, más apta para un mundo que le pide ser maricona y falsa para triunfar porque si no, estás condenada al fracaso, a que te pisoteen a lloriquear por los pasillos o aguantar cual mártir. Porque si eres “buena” o empática, o te preocupas por el resto, vale mierda al lado de alguien que es falsa y maricona “práctica”, porque también lo puede hacer, incluso mejor, aunque sea falso, pero lo hace, y lo hace bien, y le creen y como no le importa nada ni nadie, pasa por encima de todo, miente, hace y deshace y nada pasa, porque sabe moverse. Así me gustaría ser, me gustaría no tener principios, de verdad preferiría no tener principios pero sí fines y no al revés.

La Lucy tiene amigos, buenos amigos, porque le gusta carretear, le gusta tomar, divertirse, hacer cosas, tiene una buena contextura, no es fea, tiene mucha perso, es carismática, sabe venderse (aunque sea pura mierda), se lleva bien con la gente, tiene suerte y muchas oportunidades. Miente, pero tampoco miente compulsivamente, porque sabe que se cacha, no es estúpida tampoco. Es una arpía de tomo y lomo, pero le va muy bien en la vida. No le tiene miedo a nada, ella es relajada, porque sabe que las cosas le salen bien. Si está cansada, descansa, si no quiere estudiar, no estudia, si no quiere trabajar, no va… Siempre pasa algo o alguien que la salva o bien, ella lo hace por sí misma, porque puede, porque sabe, porque le resulta. No le tiene miedo a vivir, tampoco a morir, aunque si tiene miedo de esto último porque tiene mucho que perder… Al menos en eso “le gano”, a la muerte no le tengo miedo, lo único que me preocupa es dejar a mi gata sola, pero como a ella no le importo y sé que alguien la adoptará, no me detiene… Lo que me detiene es la cobardía, cosa que la Lucy no tiene.

¿Por qué el destino es así? Porque escogió que naciera yo en lugar de ella. El mundo está bastante lleno de Lucys, pero las Lucys lo pasan mejor, viven mejor, no se complican por nada, todo es fácil… ¿Acaso es una forma de equilibrar las cosas? Tal vez por eso mi madre nunca me quiso, no nací el 7, no fui la Lucy, nací otro día, tuve otro nombre… Si las cosas hubieran sido distintas… Tal vez me habría ido de intercambio, tal vez estaría soltera o en una relación distinta, más fácil, mejor… Tal vez tendría un gato que me quiere o tal vez me gustarían los perros.

O tal vez ni siquiera con haber nacido después o haberme llamado Lucy era suficiente, tal vez debería irme más lejos y haber cambiado de familia, de ciudad, de país… Tal vez debí haber sido hombre. Si, un hombre caucásico, guapo, del primer mundo, angloparlante, sólo con eso ya tendría lo mismo que Lucy y más.

Oh Lucy, cómo desearía que al despertar, estuviéramos en posiciones distintas. Me gustaría saber qué siente estar al otro lado. De verdad me gustaría ser alguien más…

Práctic@

Creo haber escrito hace un tiempo respecto del miedo que siento sobre iniciar mi práctica profesional, ahora, si bien lo sigo sintiéndome igual, quiero desahogarme en relación a otra faceta de esta etapa…

Mis compañeros, todos muy competitivos, han demostrado ser personas muy individualistas, no los culpo, yo igual estoy algo a la defensiva con el tema, pero ellos lo llevan a la práctica en acciones mucho más concretas y pasivo-agresivas. Se consiguen las listas por debajo con la excusa de “compartir” y no lo hacen, se las consiguen y no avisan para eliminar el puesto, no quieren compartir ningún tipo de información (ni la más básica, como la anteriormente mencionada), por ellos, todos murieran y les dejaran las prácticas… El ambiente es bastante tóxico y no hay mucho por hacer respecto a eso. Es más, nuestro profesor guía de taller lo favorece y hasta lo promueve, muy tóxico también.

Yo entiendo la intención de ponernos en una situación que simule lo que será salir a buscar trabajo, pero creo que dejarnos ahí sin ningún respaldo, sólo con la presión de que si no encontramos: 1. no tendremos práctica, 2. no podremos entregar el informe final. No es una situación cómoda para un alumno de pregrado, cuya gran mayoría jamás ha salido al mundo laboral y/o está demasiado habituado a la dinámica “escolar universitaria”. Yo tengo la suerte (?) de haber trabajado antes, pero aún así, para mi han pasado ¿cuánto? 5 años? tal vez 6? No sólo cambié de la lógica laboral a la “universitaria” sino también se le suma el hecho de que es un mundo nuevo, pues esta gente SI espera algo de ti, se supone tienes cierta expertise, no puedes ir sólo con tu buena voluntad y tu persona.

Me agota el hecho de pensar en todo lo que tengo que hacer, en que tengo que cambiar mi chip de friendly a bitch porque de pronto, aquellos que se supone son mis compañeros y debiese llevarme bien, se transformaron en mis enemigos y mi competencia.

En lo personal, me molesta demasiado la competencia por varias razones:

  1. No me creo capaz de competir, punto.
  2. No me gusta porque me incomoda, siento que no es la forma porque cada uno tiene su lugar en el mundo, pero la actitud competitiva no es de “postularé aquí porque me siento capacitado”, es más bien “postularé a todo porque quiero tener lo mejor y no me interesa cagarlos a todo en el camino”. Es una cosa de asegurarse, aunque en esa pega dures 3 meses porque en realidad no era para ti, porque el asunto es ganar (plata o lo que sea, pero ganar).
  3. Te transforma en una persona hostil y desconfiada, desgraciadamente he tenido la desdicha de saber cómo es no serlo, y extraño eso… Ser desconfiada me estresa, me hace sentir mala.
  4. Muchas de las personas con las que comparto taller y seminario son gente que podría ser mi amig@, me da pena ver cómo la relación simplemente no se dará porque el ambiente es pésimo para el compañerismo e invita mucho a esta competencia.
  5. Todo funciona con “arreglos” entre la gente y eso empeora aún más esta relación (competitiva) que ya de por sí es súper tóxica.
  6. Esto no es un asunto de “una vez y ya está”, a lo mejor en algunos caso puede ser que al encontrar pega y estar bien en ella, ya se pasen datos y todo vuelva a estar bien. Pero en la mayoría de los casos en asunto esto no para aquí, si se ve otra pega mejor se deja, y el basureo entre profesionales es algo que pasa.
  7. Me provoca sentimientos contradictorios en relación a mi carrera. Durante toda la carrera nos hablaron del trabajo en equipo, del trabajo multidisciplinario, de ser solidarios y de saber “dejar ir”, de ser transparentes con los pacientes: si uno no puede ayudar, derivarlo a otro especialista, recomendar a otro psicólogo que si pueda, preguntar, y tener siempre presente el querer ayudar, es lo primero. Pero hoy tuve un estrujón de estómago al escuchar como alguien decía que “tienes que aprenderte los nombres porque si no te pueden cagar, tienes que hacerte el simpático, ayudar para hacerte indispensable, tienen que sentirte que si faltas te van a necesitar” Eso aplica una lógica súper falsa y generadora de dependencia que justamente se busca eliminar desde la lógica de las otras áreas de mi disciplina.

Es doloroso ver cómo tendré que competir con gente falsa, gente egoísta, gente que tiene un don innato para hacerse “el simpático”, gente que aprende rápido, gente que sabe, gente que no le da verguenza, gente que es muy buena desenvolviéndose y yo, aquí, lloriqueando porque no me siento capaz ni de enviar una copia de mi CV por correo electrónico porque me da pánico que me llamen y no poder responder, me siento totalmente incapaz y eso me vuelve hostil, tengo mucho miedo y no sé qué hacer, no sé con quien hablar, necesito algo en qué apoyarme pero me siento desnuda, me siento vulnerable, literalmente estoy en pánico y me siento atada de manos, siento que voy a explotar y me da pena, porque en momentos como este es que desearía morir y lo único que me hace “pensarlo” es en que tal vez, sólo tal vez, voy a haber pasado todo esto para aportar en algo, pero no puedo dar el último paso… Tengo pesadillas, pensamientos intrusivos sobre lo mal que lo haré, sobre que nadie me llamará, sobre que todo me saldrá mal y seré la única de todo el grupo que fallará y tendré que hacerlo todo de nuevo. Tengo miedo, tengo mucho miedo y no puedo evitar el sentimiento de desolación y angustia.

Ahora me vendría bien un@ amig@, alguien X a estas alturas me da lo mismo… Siento que este mes ha sido pura mierda y deudas juntas, y se viene fin de semestre, se acerca cada vez más este momento, se vienen muchas cosas y yo, simplemente desearía que algo me matara porque ni eso me siento capaz de hacer…

 

Para Pablo

[Había estado pensando en cómo escribir esto, esperé unos días a tener tiempo para hacerlo con más calma. Aquí va.]

Pablo A. fue el primer profesor de universidad que me hizo una evaluación, el primero que me consideró, prácticamente el único que me agradó de los que tuve en ese momento. Tal vez tiene que ver (estoy casi segura) que es porque me fue bien, aunque su atención comenzó desde el momento en que le entregué el dichoso papel; pero de todas formas agradezco el gesto, el reconocimiento y su enseñanza en general.

Era la clase de antropología, los martes de 2.30 a 5.45, solía extenderse un poco más, pero siempre era un agrado, incluso a pesar del cansancio evidente y el poco interés de algunos, él siempre hacía sus esfuerzos de mantenernos hasta el último momento con alguna anécdota o chiste. Muy ordenado con sus clases, muy claro el contenido y una excelente disposición.

Un abogado activista (espécimen muy raro, un abogado con corazón por el pueblo no por las lucas, súper, súper raro), muy bueno desempeñándose en todas sus funciones. Con una historia de buenas oportunidades y mala fortuna.

Lo aprecio mucho por su persona, o por su recuerdo, pero tal vez más -y en eso a lo mejor peco de autorreferente- porque ha sido la única persona en la universidad que me ha hecho sentir que soy capaz, que soy hábil en algo… y curiosamente, fue en una asignatura que no tenía nada que ver con la psicología (bueno sí, pero no era una asignatura formativa de la carrera propiamente tal). Tras eso me replanteé si tal vez debí estudiar otra cosa, tal vez siempre debí haber estudiado antropología como en algún momento pensé…

El año pasado murió una de las personas con las que descubrí mi interés por esa área, hace unos días murió este profesor que me acercó y me hizo darme cuenta de lo que me perdía al no haber hecho caso de dicha sugerencia… Con mis últimos semestres están muriendo aquellas personas que me tuvieron fe en algo. No sé qué pensar…

Su recuerdo me quedará para siempre, pero honestamente sólo me trae tristeza ahora que ha muerto, porque no sólo es triste saber que murió, que ya nunca más lo veré caminando por el Jumbo con su carrito un tanto vacío… También se pierde un excelente profesional, una excelente persona, un excelente profesor, un activista (no-hippie), alguien que realmente se preocupaba por su ciudad y que me da la sensación, literalmente murió por ella. También en mi cabeza y en mi corazón muere una de las pocas personas que en algún momento me tuvo fe y me hizo sentir capaz…

Nuevamente me disculpo por ser tan autorreferente en este post que debiese estar completamente dedicado a él, pero mi recuerdo de alguien que fue capaz de valorarme es tan potente, es tan importante, que es eso con lo que me quedo de forma más cercana. Obviamente jamás lo olvidaré, nada de lo que viví con él, fue un shock enterarme de su muerte y no puedo dejar de pensar en que si la cosas hubieran sido un poquito diferente, tal vez hubiera podido verlo por última vez el viernes pasado, y tal vez poder decirle algo, agradecerle, saludarlo o sólo conversar como siempre pensé que volvería hacer algún día…

Me quedo con el don, me quedo con la alteridad, me quedo con la observación no-participante, me quedo con la otredad, me quedo con todo eso.

Me quedo con que, como yo, hay muchas personas, alumnos, compañeros, amigos, su familia, conocidos, que también tienen sus propias historias, sus anécdotas… Me quedo con que se fue lleno de cariño, porque era una persona muy querida y valorada, me quedo con que siempre se reconoció su valor en vida y no se esperó su muerte para hacerlo. En ese sentido, me quedo feliz, satisfecha.

Muchas gracias por haber estado ahí en el momento adecuado, gracias por darme un booster, gracias por darme el recuerdo de eso, gracias por enseñarme lo que me enseñó, gracias por todo su aporte al puerto, gracias. Muchas muchas muchas gracias por todo.

Pablo A. 28/05/17

“Que te mejores pronto”

[No escribo hace varios días… He tenido unas semanas muy ajetreadas y de mala suerte en general, no había tenido mucho tiempo y/o ganas y/o tema para hacerlo, pero hoy sí… Tenía ganas de decir algo a raíz de algo que me pasó hace poco.]

Cuento corto: El miércoles, en circunstancias “especiales”, tuve la mala suerte y mala idea de ponerme a “pelear” con un gato… ¿Resultado? Tanto yo como mi pareja terminamos mordidas y rasguñadas, con las extremidades inflamadas e infectadas. Al día siguiente estuvimos todo el día buscando atención médica, a medio morir saltando, y luego de la pésima atención que recibimos, volvimos a casa, peor de lo que nos fuimos.

En fin, a raíz de todo eso, obviamente salieron los comentarios de “que se mejoren pronto”, “cuidense”, “vayan al médico”, “descansen”, “sigan las instrucciones al pie de la letra”, etc… Pero… hoy, en medio de un colapso, pensaba… “qué tan de verdad son estos comentarios… porque al menos en mi caso -o desde donde yo lo veo- es un “mejórate pronto, si, pero por mientras podrías hacer esto… si estás enferma, no muerta… Ah! pero no te vayas a seguir enfermando, tienes que cuidarte y mejorarte, mientras haces todo como siempre, porque si no pierdes tiempo”… Y a eso le sumas que, como no te puedes mejorar o no te das un tiempo para ti, vuelves a enfermarte y ya es un “¿otra vez? pero si ya te habías enfermado antes, debes estar haciendo algo mal, tienes que cuidarte! Te he dicho, es que tu eres porfiada”… Entonces ¿qué hago? No puedo “cuidarme” y “seguir con mi vida” al mismo tiempo, te puedo “descansar” y estar haciendo trámites y trabajos y exponiéndome al mismo tiempo… Esta cultura de la productividad y el doble discurso, que a veces no sé si nace de una disonancia cognitiva, de un asunto de “cumplir con lo socialmente aceptado” o qué, pero que de verdad me parte las bolas que no tengo… Porque se transforma en un discurso doble vinculante súper dañino, si haces caso, eres una holgazana y te quedas atrás; si no lo haces, eres testaruda y te sigues enfermando, en cualquier caso “”el otro”” queda como que se preocupa por ti y tu quedas como alguien a quien no le importa sí misma, o bien, que no le importan los demás… Eso es francamente agotador, y si lo llevamos un poco más allá, imagínate un niño que crece con ese discurso, va a crecer con ese doble vínculo y puede pasarlo muy mal, sobre todo con un ejemplo de padres que no se preocupan por su salud.

La verdad, es un tema que me da mucha rabia, porque desde que entré a la universidad me he vuelto mucho más enfermiza, pero tengo que estar ahí, porque si no lo hago yo, no lo hace nadie y esa actitud de que pareciera que los demás me hacen un favor, pero todo lo que hago yo es algo que “se tiene que hacer”, me harta… Y pienso, ¿qué me espera en el futuro si a mis 25 años tengo estos problemas?

Claramente no he tenido oportunidad ni de sentirme enferma, ayer estuve todo el día haciendo un trabajo grupal prácticamente sola, antes de ayer, tras haber estado todo el día caminando y haciendo trámites y en el médico, empecé a trabajar en el mismo. Hoy, quehaceres de casa, limpiar, lavar ropa, guardar ropa, cocinar, lavar platos, etc… Realmente de descanso, no mucho… Porque si yo me enfermo, nunca es importante, pero si a los demás se les quiebra una uña, les dan licencia por un mes y un viaje al caribe con total descanso y sin que los juzguen… De verdad, eso de que nací cansada se me viene a la mente, y tristemente -muy tristemente- es relativamente verdad, siento que vivo cargando una mochila que no corresponde…

Hasta aquí.

Desechable

Ayer, mientras iba en el bus estaba pensando en algo… Con el tiempo, con los años, se me ha hecho costumbre el ver a la gente de forma menos “permanente” e incluso más “desechable” que antes…

Recuerdo, cuando pequeña pensar en la incondicionalidad, lealtad, en la perennidad de las relaciones. En lo maravilloso que era conocer a un amigo y que fuera tu soulmate para la vida, no tu pareja… Porque esa era una relación distinta, pero eso de tener a alguien más allá de lo carnal que también fuera incondicional (y todo lo demás). Me hacía mucha ilusión lo maravilloso de tener buenos amigos que siempre estuvieran ahí para ti, una familia que te entendiera y te potenciara, que sacara lo mejor de ti, y aunque con peleas, siempre teniendo algo bueno que sacar en limpio (sin forzar las cosas).

//Nunca pero nunca pensando en la idea de ponys y hadas, siempre considerando las peleas, la gente que no era buena -o es distinta a ti-, los eventos negativos, etc.//

Pero en algún punto, me caí de culo en un pozo sin fondo de decepción y puñaladas del que, hasta el día de hoy, aún no puedo salir.

Hoy en día tengo a 5 personas con las que más hablo (digamos: R, S, M, C y F). De esos, en los que confío más son 2 (R y S), de los cuáles voy intercalando temas porque no siempre puedo hablar de lo mismo con ambos (aunque también voy intercalando con los otros 3). Y con ambos espero mantener la relación en el futuro, aunque sólo una de ellas me parece más probable se mantenga -en estos momentos-, sólo por la distancia (S). El resto me parece accesorio, inestable o poco confiable (o todas).

Incluso hablar en esos términos me hace sentir muy mala persona, pero estoy siendo sincera. Los quiero, los aprecio, les agradezco muchas cosas, me han acompañado y me agradan, incluso puedo considerar a algunos muy buenas personas y/o amigos. Pero no para mí, por a, b o c motivo, no los quiero en mi vida para siempre o bien, no creo que lo vayan a estar por mucho. So, lo tengo súper claro.

Ahora, la pregunta es ¿por qué el cambio?

Sobre la misma pensaba… ¿será una coraza? ¿será aprendizaje? ¿siempre habré sido así en el fondo? ¿acaso seré lo que llaman “alma libre”?

Pues ni idea, no me lo pude responder, ni ahora puedo… No creo que sea sólo una coraza, personalmente me inclino por la idea del aprendizaje… Tampoco soy un alma libre, o no creo serlo, porque ando buscando a quien acercarme… Aunque (un poco a modo lluvia de ideas) tal vez es mi forma de vivir, acercarme lo suficiente como para seguir caminando y luego continuar mi camino hacia donde yo quiera… A mucha gente de mi pasado le agradezco, le aprecio mucho… Pero siento que seguí adelante, aún me interesa saber si están bien, pero no tengo ese deseo de verlos o de tenerlos cerca o de estar preguntando, a veces eso me hace sentir mal agradecida, pero también pienso… Considerando cómo soy yo, todo lo que me preocupo, todo lo que me esfuerzo… A lo mejor, es sólo un poco de economía cognitiva en mi cerebro y ya está.

No sé si estoy siendo lo suficientemente precisa al hablar el tema… Lo diré de nuevo:

Me gusta la gente, me encanta la gente. Tengo problemas para establecer vínculos (por razón aún desconocida, existen varias teorías). Tampoco me interesa que algunos vínculos duren y estoy aprendiendo a crear relaciones temporales. También estoy aprendiendo a alejarme de gente que me resulta tóxica -aunque no necesariamente lo sea-. También a no quedarme “por compromiso” con gente a mi lado.

Todo eso, puede o no, abrirme puertas. Pero ciertamente significa un cambio de paradigma en mi vida y quiero ver qué sucede con eso…

Mi pareja me dice que me he “deshumanizado” con la carrera, y estoy de acuerdo… Porque claramente después de haber entrado joven e inocente, con toda la motivación por delante y darme cuenta de que los profesores son un asco y muy selectivos, que mis compañeros podían llegar a ser bastante malas personas, egoístas y/o mediocres. Me di cuenta que, por muy psicólogo que seas, tienes por delante la plata y tus prejuicios siempre. De hecho, creo que de mis profesores (todos psicólogos) sólo puedo atestiguar atisbos de humanidad y comprensión en 1 o 2, nada más. Las mediciones son injustas (a pesar de que se sabe que lo son), a los profesores -y otros- no les importas, es más, sólo le importan ellos mismos; la organización de mi universidad es pésima, las asambleas sacan lo peor de la gente, incluso la gente “hippie buena onda” puede llegar a ser súper tóxica y egoísta [Ver capítulo de Los Simpsons]. Pero no, no es cada uno de ellos, es el conjunto, es que la diversa realidad me dio una bofetada en la cara con toda esa gente que no le importa nada más que sí mismos, que esperan que tu hagas todo y salir ganando, que miente sin escrúpulos, es darme cuenta que la fauna que existe en mi escuela es incluso “más sana” que la que está afuera y no siendo gente muy positiva, eso me alarma y me decepciona muchísimo.

Me tocó con trabajar con mucha gente, mucha, me tocó conocer mucha gente, me tocó pelear con gente, me tocó agradecerle a gente, me tocó deberle favores a gente… Por eso me empelota que me digan que “y eso no es nada, espera cuando trabajes” porque absolutamente NADIE me ha contado una historia de alguien que no me haya tocado, debe haber, obvio… Pero nadie lo ha hecho, por ende nadie puede decirlo. Creo que incluso tengo yo más historias.

El problema es que con todas las caídas, las puñaladas, los golpes, los malos ratos, el cansancio y las enfermedades, yo me hice menos tolerante… De verdad, ya cada vez soporto menos a la gente, me agotó la gente que espera que tu des todo y más mientras ellos sólo roban tu energía como vampiros, me agotó también la gente que siempre está esperando más y más de ti sin nunca pararse a pensar si tu estás bien para dar lo mejor de ti, no se preocupan de las condiciones, sólo de pedirte más y más. Realmente no creo que sea sólo que “la gente es muy mala/el mundo está muy mal”, lo creo, sí, pero yo también me volví más débil y permeable al mundo. En mi intento por ayudar y ser mejor, me volví frágil y ahora vivo a la defensiva, alternando entre reparar mis propias heridas (previas y actuales) y seguir viviendo y, francamente no voy muy bien.

Con todo eso, de verdad creo que estoy haciendo economía cognitiva, para no gastarme más gente que vale la pena, que no me corresponde. Invertir la suficiente en aquella que sí. Aún necesito pulir, modificar algunas cosas… Pero tal vez, es algo positivo, tal vez me permita poder seguir adelante… O tal vez sólo termine conmigo muerta y aún más sola.

Soledad y necesidad

En unos pocos meses más (concretamente, 3) debería comenzar mi práctica profesional. Un momento grande, súper importante; y estoy aterrada.

Ese pánico de saber que estás a menos de un año de terminar la carrera y de salir a trabajar y sientes que no sabes absolutamente nada y que jamás nadie te va a contratar.

Estoy en la calle, agónica, esperando el bus mientras un montón de mequetrefes pasan desfilando por mi lado como si estuviéramos en pleno gobierno militar, haciendo un ruido estruendoso terrible, que te dan ganas de tirarles algo y en lo que se distraen quitarles sus “objetos musicales” y romperlos; mientras todo eso pasa, estoy pensando y pensando en mi futuro cercano y pues entro en un pánico de dimensiones titánicas. Pienso en qué hacer, el miedo me paraliza, trato de buscar ayuda y no sé a quien acudir… Algunas nombres resuenan, no es una buena idea, mi familia no es una opción, y de pronto me siento sola y abatida, con ganas de llorar y de borrar todo mi presente, mi pasado y mi futuro y quedarme ahí, en nada y poder pensar, pensar en qué soy, qué quiero sin la pesadumbre de los consecuencias, de los fantasmas, de las posibilidades…

Han pasada varias cosas en el mundo mientras sigo vagando en mi cabeza. Sigo escapando del desfile, he ido a una tienda a buscar algo que ponerme para las entrevistas o para el diario vivir en el futuro, me he cambiado de posición estratégicamente otras tantas veces, incluso, aburrida, cansada, molesta, algo enferma y aún preocupada decido sentarme y esperar a que cese el barullo. Continúo y sigo esperando, cambio nuevamente mi posición, espero, cambio nuevamente, cambio nuevamente, llego a otro lugar y ahí me quedo, me subo y, al fin, emprendo mi regreso a casa. Mientras tanto, también estuve enviando whatsapp, mensajes privados y llamando a alguien que podría -parcialmente- otorgarme algo de ayuda, pero no hay mucha respuesta.

Excepto por una, una respuesta que llega a mi casi al mismo tiempo que el bus para en frente mío. Ese es un paso, tras llegar y continuar aquella conversación otra cosa sale a colación. Creo que estas buenas herramientas.

Dos cosas claves:

  • Qué sé hacer (partiendo de un recopilatorio de mi formación)
  • Cómo definirlo (a partir de la acción y no de la teoría)

Tal vez no parezca tener mucho sentido, tal vez parezca obvio… Pero la cosa es, que eran piezas faltantes, piezas importantes… Aún no sé si tengo terminado el puzzle, pero si me ayuda a descifrar mejor qué sigue y/o qué estoy armando.

A esa persona, MUCHAS GRACIAS, de verdad.

Aparte, yo sé que el título no refleja muy bien lo escribo pero sí refleja lo que sentí. Me permito explicarlo mejor -espero-. En ese momento me sentí sola, me sentí vulnerable y desesperada y sola, sentí aquello que siempre pienso pero que no siempre siento, todo el peso de cargar con una vida sola, sin amigos, sin familia, sin apoyos, sin maestros… Sin nadie que pueda estar ahí para mi de forma incondicional, tuve que recurrir a alguien que no pertenece a ninguna de esas categorías… Y lo he tenido que hacer antes, porque parece ser lo único distante y confiable que tengo… Y no es una persona sana para mí ni yo útil para él… No es algo que quisiera mantener en el tiempo, pero en tiempos de necesidad es, bueno, necesario hacer algunos ajustes. Que no se malinterprete, yo quiero mucho a esa persona, creo que es de verdad una persona muy especial y bastante interesante y que tiene bastante más de lo que cree por entregar. No es una gran persona, no es un héroe, no es un mártir, ni pretende serlo, él es sólo él y lo trato como tal. Jamás olvidaré su ayuda y lo tendré muy en cuenta, pero no sé si sea una persona que permanecerá en mi vida en el futuro… Aunque no sé si es que alguien lo hará, para ser honesta.

La importancia de un momento, tú momento

Es curioso… Cuando iba en el bus hoy, pensaba en lo poco que somos… De pronto, una gran victoria para nosotros es -al mismo tiempo- nada para todo el resto. Bajar 13kgs, aprobar un ramo, casarte o tener un hijo, para ti puede ser el momento más feliz de tu vida, tu mundo se detiene, todo se ve mejor y más bonito, alrededor todo se siente más vívido más colorido; al mismo tiempo, otros mil millones de personas pueden -o no- estar teniendo el peor día de sus vidas. Mientras tu vas por el mundo con tus lentes de felicidad máxima, el de al lado te ve como una persona más, sin comprender por todo lo que estás pasando, lo grande y perfecto que se ve tu mundo justo en ese momento… Para esa persona estás al nivel de un mueble, incluso mientras en tu cabeza esa persona podría ser maravillosa y una potencial amistad.

No es una gran reflexión, no da para un gran libro, ni es mi ambición… Sólo era algo en qué pensar… En los lentes que cada uno lleva y que los hacen ver el mundo como cada uno los ve, distinto al resto (aunque sea por una ligera sutileza) y cómo cada mundo puede llegar a ser tan enorme o tan pequeño, tan interesante, tan aterrador, tan emocionante o tan triste dependiendo desde uno se para… Me encantaría poder pararme desde arriba y poder verlos así, ver qué pasa, conocer cada historia…