Injusticia

Hoy por la mañana pensaba en que no había escrito nada desde hace unos días… Justo ahora. lo necesito.

Yo sé que no soy una excelente alumna, yo sé que tengo limitaciones de comprensión y que no soy muy brillante, también sé que no tengo desplante escénico ni soy carismática… Pero también reconozco en mí cosas positivas, soy responsable, pongo todo mi esfuerzo y mi corazón en lo que hago, siempre. Por eso es que me da rabia ver cómo pasan cosas tan “sospechosas” y uno no tiene ningún respaldo.

Hace no mucho publiqué una carta a una persona que hasta ahora no había querido volver a enganchar porque no tenia energía y porque es tiempo perdido. Pero hoy, después de que entregara unas inexplicables calificaciones, después de 2 meses y medio, con ponderaciones caprichosas y que no haya calificado otro tipo de actividades, con inexistente rubrica para una presentación para mañana con directrices aún difusas.

Yo sé que no merecía una calificación perfecta. Pero tampoco la que obtuve, tampoco otros…

No voy a repetir el discurso, no voy a perder más tiempo en ello… Sólo añadiré:

Eres un pobre y miserable hombre, eres tan frágil y desagraciado que hasta me da pena odiarte… Es más, ni siquiera perderé algo de mi energía en ello. Pero eres una asquerosa persona, insignificante, malvada, egoísta y tóxica persona. Te mereces lo que tienes, incluso está demás.

Cambio y fuera.

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A veces mal, otras veces peor

He tenido días complicados, a lo mejor no es nada muy alejado de la realidad de cualquier universitario en estas fechas, pero emocionalmente me he sentido devastada.

Hace años, tuve momentos muy críticos en mi vida. No pensaba en el futuro, no pensaba en nada mucho más allá de unas semanas o meses, no era un tema, y si aparecía, decía cualquier cosa… Como “ser astronauta”, sin pensar en ello realmente. Pero eso no es lo crítico. Lloraba días y noches casi todos los fines de semana, en la semana también tenía momentos bajos por la noche, sufría mucho, estaba llena de pensamientos negativos e incluso pensaba en cómo matar a mi hermana para calmarme tras alguna pelea. Los pensamientos -y ejecuciones- suicidas no son un secreto para este medio. También ellos estaban ahí. Fueron tiempos muy muy bajos y oscuros. Los pasé sola, poco a poco fui tratando de emerger, de hacer algo, de no quedarme ahí. Las cosas comenzaron a salir un poco mejor… Aún me sentía mal, me sentía gorda y fea… Tenía mis atracones de comida (hablo de 20-30k en comida que me comía en una tarde o menos), pero pese a eso, estaba muchísimo mejor. Sip, estuve muy mal.

Pero, ¿a qué viene todo esto?

Este año quería hacer un cambio, no lo pensé mucho, sólo lo hice. Cambié mi alimentación, traté de mantener mejor las relaciones con mi familia, enfocarme mucho en la universidad. La universidad me está matando, prácticamente literalmente. Rompí mi racha, subí de peso, me volví a sentir muy mal por el asunto de la R. I. y no conforme con eso, estoy muy ansiosa, nerviosa, asustada, cansada, con sinusitis y resfriada.  Es 18 de julio, el 14 ya debería haberlo terminado todo, a más tardar. Aquí estoy aún sin proyecto de práctica, teniendo diversos problemas con eso, aún con la incertidumbre de unos de los electivos y habiendo teniendo un triste desempeño en el otro electivo por culpa de 3ros.

Estoy metida en una práctica de mierda, cuyo único beneficio es que me pagan. Mi novia, que me metió en eso, se fue, y se encontró una práctica soñada para mí. Pero ahí estoy yo “en la peor práctica”, con el “peor supervisor”, la única que se quedó y la que a estas alturas debe ser la más atrasada.

Estoy cansada de que las cosas me salgan mal, no importa cuánto me esfuerce, cuánto quiera hacer las cosas bien, siempre hay algo o alguien que me arrastra… O yo misma… Habiendo gente en el mundo que nunca hace nada, y todo le sale bien. Bueno, para equilibrar el universo, está la gente como yo, que o todo le sale mal o todo le sale peor…

Bueno, aquí el punto, ayer tuve un colapso nervioso y no pude evitar estallar en clases… Mientras me atormentaba la idea de de que mi práctica era pésima, de que “yo no me apegaba a mis decisiones”, de que mi desempeño en la presentación fue pésimo, de que soy la rarita, luchando con el dolor, pensando en que no podía huir, no puedo huir… Y recordando, recordando que hacían años que no me sentía como me he sentido últimamente. A mí volvieron esas sensaciones de vacío, dolor y oscuridad por las que tanto pasé hace 10 años…

Me frustra que cuando piense en terminar todo esto, no puede dejar de considerar al resto… Ayer caminé, caminé un buen rato esperando despejarme. Algo así como que lo logré, en ese momento, me descargué, lloré. Pero la soledad y todo lo que siento no se van, es más, me alcanza la agonía y el pavor. Y la verdad es que me siento mal, no puedo describirlo, alrededor mío sólo veo que a todos les va bien, veo que no soy relevante, que soy sólo algo más en el escenario cuanto mucho. Deseo que algo me mate, que algo acabe con esta constante agonía. ¿Qué sentido tiene vivir así? ¿Que la vida es bella? No es un motivo para mi, es egoísta y superficial… Me gustaría poder…. hablar algo más, pero siento que si lo hago me desmoronaré y no estoy en un lugar seguro ahora.

No importa lo que haga, cuánto me esfuerce, si adelgazo, si me corto el cabello, si me visto bien… Tampoco importa si tengo dinero, porque NADA vale la pena en mi vida…

Carta a GDM

Cada cierto tiempo tengo algún momento catártico con algún ser humano o institución que, como muchas cosas en la actualidad, está podrido o viciado por un sistema o una cultura que, además de generar este estado de pudrición, lo premia y potencia… Bueno, aquí va otra.

Carta a G.D.M

Hola,

Es casi media noche del 2 de julio y aún no hago aquello que me pediste hacer. Sé que debería estar haciéndolo en lugar de escribir esto pero la rabia, la pena y el asco me detienen, por lo que enfocaré mi energía en decirte algunas cosas que tengo atravesadas en la garganta (literalmente) para ver si eso cambia un poco las cosas:

Cuando te conocí, ya sabía de ti… Te había visto previamente hacerte “el simpático” y amigos me habían contado que de simpático no tenías ni la forma de vestir. Te describieron como “penca”, “mala onda”, “… lo odio”, “es pesado…”, yo no quise quedarme solo con eso, tendría que pasar bastante tiempo contigo, por lo que de verdad preferí darte una oportunidad. Cuando recién te conocí, no me pareciste tan malo, eres viejo, “eso ya es un indicador” como dirías tu, pero más allá de lo estricto, no mucho más terrible, lo que me pareció “good enough”, dado que… Bueno, es algo esperable en un profesor que, al parecer, es muy responsable.

Conforme pasaron los meses, las instancias, me fui dando cuenta de que eras un “saco weas”, eres irresponsable pero exiges responsabilidad, eres desordenado y te molesta el desorden ajeno, pides puntualidad y respeto pero tu no llegas temprano y tratas mal a tus alumnos. Eres machista y futbolero (y en ambos casos lo digo en forma peyorativa), eres egoísta, egocéntrico, te dejas llevar por el brillo de las cosas y de las personas, eres interesado. Vives buscando formas de “hacer negocios”, de vender, de lucrar, de conseguir beneficios y no te interesa a quien involucras o a quien perjudicas en el proceso.

Nos hablas desde el “para que no me avergüencen” y no desde el “para que estén preparados”. Juzgas por las notas y/o las habilidades de venderse, tal como tu eres, y lo valoras sin pensarlo más. Nos presionas, nos tratas de irresponsables, hablas mal de nosotros, nos evalúas de formas aleatorias y arbitrarias y nos sometes a instancias innecesarias de estrés sin ningún carácter formativo y nos recalcas que debemos hacerlo bien, que tenemos que ser “más inteligentes” que los demás y que por lo menos hagamos eso por ti.

Nos mientes cuando nos dices que estás disponible para conversar, siempre dices cosas que modificas antojadizamente… No nos escuchas, nos “sobornas”, nos regañas demás, pero todo eso que pudiera parecer normal en un maestro, lo haces desde el desinterés, desde el desdén por un grupo de gente que no te parece prometedora. Pero estás ahí para los que sí, para esos estás, pero sólo un poco más.

Yo no quería creerles porque quería ver algo bueno en ti, yo no quería creerles porque tampoco me convenía… Pero eres peor de lo que me decían. Mira, me das asco como persona, eres turbio, viejo verde, machista y “a la antigua” (aunque creo que eso engloba lo anterior, pero no quiero caer en generalizaciones); pero no es eso lo que me molesta, porque bueno… Así eres tu. Lo que de verdad me molesta, lo que de verdad me hiere, es que te metas en el rol de profesor, de maestro, de formador de personas y que lo único que te interese es que te dejen bien parado “afuera”, agrandar tu red de contactos y poder vanagloriarte de logros ajenos; dejando completamente de lado el carácter formativo de tu rol y abandonándonos como tus alumnos con la excusa de “y afuera es peor”, porque al parecer es más fácil maltratarnos desde temprana edad para que veamos quien sobrevive que enseñarnos aquello que vamos a necesitar y darnos el apoyo y la seguridad necesarios para poder desempeñar nuestro rol de forma adecuada. Ah claro, lo olvidaba, si nos enseñas algo ahora, tu magíster se queda sin alumnos… Es por eso. Basura.

Tras el año y medio que te conozco, puedo decir con propiedad que, cualquiera sea tu situación personal y a pesar de ella, eres una persona mala. Eres malo, malo y egoísta, y ambicioso, tu criterio moral/ético es antojadizo al igual que todas tus pautas de evaluación. Y la verdad, es que eres un mal profesor, estás encerrado con ti y en tu conocimiento de hace 40 años atrás y no estás dispuesto a escuchar o flexibilizar, eres irresponsable y te niegas a admitirlo. Con frecuencia haces cosas con la mentalidad de “cagarte a tus alumnos” y eso no debiese admitirse en un docente, menos a estas alturas del partido en el que somos casi colegas y te encanta decirlo “para la cámara”.

Me encantaría dedicarte un desagradecimiento en mi seminario, pero entonces siento que te estaría dando demasiada importancia y apenas esto termine, no pretendo verte ni recordarte nunca más. So, te dedico esto, que yo sé que no te haría reflexionar, ni mucho menos convertirte en una mejor persona, pero si me hace sentir mejor el escribirlo.

Ah! Una última cosa, cosechas lo que siembras… Saco wea, así que la próxima vez que quieras hablar mal de tus alumnos, mira como lo haces tu como profesor primero.

Entre agonías y pausas

Estoy en proceso de recuperar mi computador, ya funciona, aunque de forma intermitente.

He estado haciendo muchas cosas para la universidad y cada vez aparecen más y la verdad es que además de que no he tenido mucho tiempo ni disponibilidad de pc, tampoco es que quiera escribir más… Bueno, quiero desahogarme, pero hilar un texto me parece agotador a estas alturas… Incluso ahora debería estar escribiendo otras 3 cosas y aquí estoy, evitándolo, para hacer una pausa, para salirme del rol por un momento…

He estado con ganas de retomar la fotografía, me siento mal… Recién ahora en Julio terminaré de pagarla y muy poco la he usado, tengo ganas de jugar un poco con ella… De hacer algo que me guste, de tomar algo rico y de descansar, no siento que haya disfrutado los “breaks” que me trato de dar últimamente y es un poco desagradable eso… Además, el ritmo oscilante de responsabilidad e irresponsabilidad con una pésima coordinación y yo creo que hasta algo de mala intención entremedio no ayudan…

En estos momentos tengo muchas cosas en mi mente, en mi corazón… Siento muchas cosas, pero los “tengo” me tienen agotada, frustrada y asustada… Ayer estuve muy muy enojada con un maestro… Hoy no quiero pensar mucho en ello, ya sólo quiero terminar y poder hacer esa mini pausa antes de la tormenta…

Ha sido un año importante, un año de novedades, dudas, descubrimientos y algunas cosas que agradecer… Espero todo termine bien. Espero las cosas comiencen a salir mejor de aquí en adelante…

En fin, aunque haya sido poco, mal hilado (más catártico que otra cosa) y poco relevante… Me alegra volver 🙂

SM