“Que te mejores pronto”

[No escribo hace varios días… He tenido unas semanas muy ajetreadas y de mala suerte en general, no había tenido mucho tiempo y/o ganas y/o tema para hacerlo, pero hoy sí… Tenía ganas de decir algo a raíz de algo que me pasó hace poco.]

Cuento corto: El miércoles, en circunstancias “especiales”, tuve la mala suerte y mala idea de ponerme a “pelear” con un gato… ¿Resultado? Tanto yo como mi pareja terminamos mordidas y rasguñadas, con las extremidades inflamadas e infectadas. Al día siguiente estuvimos todo el día buscando atención médica, a medio morir saltando, y luego de la pésima atención que recibimos, volvimos a casa, peor de lo que nos fuimos.

En fin, a raíz de todo eso, obviamente salieron los comentarios de “que se mejoren pronto”, “cuidense”, “vayan al médico”, “descansen”, “sigan las instrucciones al pie de la letra”, etc… Pero… hoy, en medio de un colapso, pensaba… “qué tan de verdad son estos comentarios… porque al menos en mi caso -o desde donde yo lo veo- es un “mejórate pronto, si, pero por mientras podrías hacer esto… si estás enferma, no muerta… Ah! pero no te vayas a seguir enfermando, tienes que cuidarte y mejorarte, mientras haces todo como siempre, porque si no pierdes tiempo”… Y a eso le sumas que, como no te puedes mejorar o no te das un tiempo para ti, vuelves a enfermarte y ya es un “¿otra vez? pero si ya te habías enfermado antes, debes estar haciendo algo mal, tienes que cuidarte! Te he dicho, es que tu eres porfiada”… Entonces ¿qué hago? No puedo “cuidarme” y “seguir con mi vida” al mismo tiempo, te puedo “descansar” y estar haciendo trámites y trabajos y exponiéndome al mismo tiempo… Esta cultura de la productividad y el doble discurso, que a veces no sé si nace de una disonancia cognitiva, de un asunto de “cumplir con lo socialmente aceptado” o qué, pero que de verdad me parte las bolas que no tengo… Porque se transforma en un discurso doble vinculante súper dañino, si haces caso, eres una holgazana y te quedas atrás; si no lo haces, eres testaruda y te sigues enfermando, en cualquier caso “”el otro”” queda como que se preocupa por ti y tu quedas como alguien a quien no le importa sí misma, o bien, que no le importan los demás… Eso es francamente agotador, y si lo llevamos un poco más allá, imagínate un niño que crece con ese discurso, va a crecer con ese doble vínculo y puede pasarlo muy mal, sobre todo con un ejemplo de padres que no se preocupan por su salud.

La verdad, es un tema que me da mucha rabia, porque desde que entré a la universidad me he vuelto mucho más enfermiza, pero tengo que estar ahí, porque si no lo hago yo, no lo hace nadie y esa actitud de que pareciera que los demás me hacen un favor, pero todo lo que hago yo es algo que “se tiene que hacer”, me harta… Y pienso, ¿qué me espera en el futuro si a mis 25 años tengo estos problemas?

Claramente no he tenido oportunidad ni de sentirme enferma, ayer estuve todo el día haciendo un trabajo grupal prácticamente sola, antes de ayer, tras haber estado todo el día caminando y haciendo trámites y en el médico, empecé a trabajar en el mismo. Hoy, quehaceres de casa, limpiar, lavar ropa, guardar ropa, cocinar, lavar platos, etc… Realmente de descanso, no mucho… Porque si yo me enfermo, nunca es importante, pero si a los demás se les quiebra una uña, les dan licencia por un mes y un viaje al caribe con total descanso y sin que los juzguen… De verdad, eso de que nací cansada se me viene a la mente, y tristemente -muy tristemente- es relativamente verdad, siento que vivo cargando una mochila que no corresponde…

Hasta aquí.

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