Prisionera

Y aquí estoy caminando con mi bowl de avena con agua en mi mano. Llego a mi destino y me quedo mirando el recipiente, lo miro, miro ese engrudo que me recuerda que soy prisionera de mi propia vida. De que estoy viviendo una condena sin saber qué hice, en un lugar donde invalidan mi ser y sólo soy un número más que, hoy en hoy, está ocasionando problemas en el mundo…

Me siento, veo mi itinerario, veo todo lo que queda por hacer… Veo una larga travesía, pero no por donde me gustaría. Son muchas tareas, actividades, tantas, que hacen que 60 años parezcan 3 días.

Estoy viviendo una vida que no pedí. Nací en una cárcel con cadena perpetua y lo único que me puedo permitir al día son unas horas de fantasía llamadas “sueños”.

***

Me permito escribir esto al margen de mi pseudo-celebración de mi primer aniversario en este blog. He estado tan ocupada y tan… “adentro” que no me he dado ni cuenta de cómo pasó, pero hace unos días me fijé en una notificación que me decía que ya llevaba un año aquí. Qué puedo decir, eso me alegra, lo hice… conseguí un año y estoy bastante conforme con lo que ha salido, a veces me obligo un poco a escribir pero es parte de la experiencia también.

Así que eso… Bueno, no me he sentido muy bien, un poco como trato de describir en el trozo un poco más arriba… Me siento atrapada, yo sé que la depresión suele ser así, te da esa sensación de estar hundida en un agujero del que no se puede salir…

El asunto de “último año” me está sobrepasando bastante… La tesis, mi familia, la práctica, mi futuro, los ramos que aún tengo, las persona que me rodean, los quehaceres… Aún tengo muy fresco el abandono de mi sueño, y me despedaza ver cómo los demás se atreven o pueden, y yo no… Y ahí es que ya no sé si es cosa de personalidad, de voluntad, de cobardía o de realidad…

Además, me siento super distante a la gente, quiero estar lejos, no me siento a gusto, pero también me siento sola y cargando demasiado peso…

Estoy orgullosa de mi, este año logré comenzar a mejorar mis hábitos alimenticios, pero es también algo muy potente para mí. Mi rollo no es con la comida chatarra, es con la comida… Y el asunto es que, como ya mencioné antes… la comida es lo único que me queda para aferrarme, yo sé que no es sano pero es que con la gente no puedo confiar…

Un amigo, o algo así, fue mi -algo así como- confidente hace como un año atrás, pero sentí que le molestaba y luego, él confesó que no le gustaba que las personas fueran a contarle sus problemas. Lo entiendo, y tal vez el ni siquiera se refería a mí, pero me sentí mal y no pude contarle nada más… Él era la única persona con la que podía hablar de mi pareja, pero si tengo algún problema, ahora me lo trago… Es bien agotador. Hace unas pocas semanas, mi pareja fue a hablar con él por el asunto de mi familia, pero resulta que él y su pareja interpretaron todo como si fuera una crisis de verdad y todo comenzó a verse como una especie de competencia de “qué pareja es mejor”. Entonces como que ya de verdad no quiero saber mucho de ellos… Estoy cansada de la competencia, de la evaluación, de sentirme juzgada todo el tiempo. También estoy cansada de estar mal, pero es que no sé si puedo resignarme a soportar el resto de mi vida todo aquello que me hace sentir mal… No tengo mi “alcohol”, no tengo mi “cigarrillo”, no tengo mis “drogas”, no tengo mis “fiestas alocadas”, no tengo buenas redes y claramente lo de buscar por internet no funcionó. Y es que cada vez siento que confío menos en la gente… Me siento desolada…

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