Estrellas y validación

[Tengo dos temas en mente el día de hoy. Uno tiene que ver con la suerte que tienen algunos de nacer “con estrella”; mientras que el otro se relaciona con la necesidad que tienen algunas personas de que constantemente les digan “good boy!” para poder seguir adelante, versus, la validación que tiene que ver con el respeto al otro y al reconocimiento de logros.]

El primer tema surge a raíz de que me puse a mirar las fotos de mi ex-compañera que se fue de intercambio a Corea del Sur. En una de sus fotografías ponía “la verdad es que las coreanas si eran tan flacas como tu / al fin pude encontrar ropa para mi / talla 32!!”… Un poco despedazador cuando puedo que la última vez que me compré un pantalón fue talla 52… De todas formas, yo sé que somos distintas, ella mide 1.45mt, yo 1.72mt; no es como que yo pueda realmente caber en algo de esa talla sin tener anorexia o al borde de la desnutrición. Pero me da como pena, porque (y si bien entiendo que cada uno tiene sus propias micro-guerras) ella -y todas sus mini-amigas que aparecieron para vitorear- son tremendamente afortunadas, a lo mejor es complicado conseguir su talla, si… Pero hay… Muchas veces me pasó que no encontraba de mi talla, y no había nada más que hacer, incluso cuando no tenía más que 5-7kg demás, no había ropa para mí, chaquetas, sweaters de joven, nada… Tenia que conformarme con la ropa de señora, y es bastante deprimente cuando tienes 14-16 años y cuando tu peso no es tanto más que el que deberías… Yo no tuve la dicha de tener un metabolismo como el de ellas, ni su genética, ni su contextura, y me da pena, me siento mal, la gente como ellas, siempre luchando porque son pequeñas con frases como: “gigantona”, “vaca”, “monstruo”, etc… Y una también con sus propios fantasmas y pesares, además teniendo que soportar su odio injustificado. Nadie, NUNCA, las juzga por pequeñas o delgadas, es más, es bien visto, y a los hombres (y mujeres) les gustan más… //la imagen de indefensa, de damisela, femeneidad// Y una acá, pareciendo físico culturista rusa pero sin la musculatura, siempre siendo juzgada cada vez que miras algo que no sea una lechuga para comer… Es difícil… De paso, dejo esto:

“A todos los imbéciles que creen que poner tallas “plus size” o “extras” es una oda o celebración a la obesidad, les comento que no tiene nada que ver una cosa con la otra. Las campañas van dirigidas AL AUTOESTIMA y a al reconstrucción cultural de éste, NO AL HECHO DE TENER SOBREPESO. Igual y si cuesta tanto entender eso… Bueno, es que no es mucho más lo que uno pueda hacer. Si hay gente que aún no entiende el feminismo, o la lucha para legalizar el aborto y creen que sólo se trata de hacer que las mujeres gobiernen el mundo y poder “embarazarse” a diestra y siniestra (porque obvio, hacerse un aborto es lo más guay del universo). No soy mucho más inteligente  que esa gente al hacer esto, pero tengo que sacarlo de mi sistema y ver si alguien lo entiende: el autoestima es clave para una buena salud, si se trabajan el autoestima y la autoimagen y se logran modificar de forma positiva, no significa que todo el mundo se volverá gordo, significa que aprendes a quererte y cuidarte y esto, según tus propias necesidades y entorno. Hay gente que simplemente no puede vivir a 1 hoja de lechuga por día, y debe comer un poco más, eso no es malo, cada uno con lo suyo. Hay gente que no puede comer más de media manzana porque se llena, eso está bien para su estomago. Las flacas que sean flacas, las que son más rellenas, pues bien, las que tienen una contextura media, pues adelante… Cada uno con su vida, pero sin andar desmereciendo al otro ¿vale?”

Yo, al igual que millones de otras mujeres, estoy luchando constantemente con esto: “no hay que ser flaca o bonita para ser feliz” vs “tengo que bajar de peso, me veo horrible”. Es doloroso, triste, y las cosas como las que mencionaba primero, jamás con el fin de decir nada negativo de la gente que no tiene estos problemas, es sólo para desahogarme sin sentirme lapidada o juzgada cuando lo hago. Porque es triste ver como a los demás se les da todo fácil y a ti no. No soy de esa gente a la que eso le motiva, para nada.


El segundo tema, lo apunto más al tema de la dieta. Llevo 1 mes y medio con esta nueva dieta: sin azúcar, sin carbohidratos, sin harinas blancas y con más fruta y verdura. No me he sentido mejor, pero creo que he bajado algo de peso, así que por ese lado bien. Entre más baje y siga con eso, debería estabilizarse mi insulina… (Yay!). En fin, la cosa es que la gente suele preguntar o ser bien insistente con el tema. A mi, en particular, me molesta mucho andar diciendo “estoy a dieta”, por varias razones:

1.- A algunos les resulta ofensivo;

2.- Algunos se ponen envidiosos…;

3.- No debería interesarle a nadie más que a ti;

4.- Uno no va diciendo “estoy comiendo como si no hubiera mañana”, “estoy comiendo basura” o “ah no, yo no estoy comiendo vegetales”;

5.- Hay personas que se obsesionan con el asunto y te monitorean cual personal trainer y te van preguntando qué comer, qué no, si estás haciendo ejercicio, etc.

A final de cuentas, es irrelevante contarlo, trae más molestias (para mí) que otra cosa, así que no.

Pero existe gente que necesita constantemente que la apoyan o que le digan que está bien (“dime lindura!!” –> validación constante), por el miedo/ansiedad que genera esta inseguridad ¿habré bajado de peso? ¿me veré gorda? ¿lo habré hecho bien? o bien, ¿cierto que me veo bien? ¡estoy haciendo dieta! Aaah no, es que yo no estoy comiendo azúcar, y me siento mejor… Por que no señores, no es que tengan potencial para hacer un comercial del Ministerio o del Colegio de Nutricionistas es sólo el acto de hacer algo “bien” (socialmente reconocible) para que te premien: “mamá, obtuve una buena nota / toma hijo, aquí tienes un postre para celebrar”; “Hoy me han abordado 4 jóvenes / ooh estás muy bien, debe ser por X cosa que hayas hecho”. La gente sólo espera la recompensa, en este caso, la seguridad social de que alguien te diga que lo que haces está bien y que sigas así.

Bueno, muchas personas hacen esto, muy a menudo y se vuelve muy molesto verlas y escucharlas, es agotador, en plan que ya no recuerdas su cara sólo piensas “aah la que no come carne”, “el que está yendo al gimnasio”. Tampoco los puedo culpar, la cultura en la que nos tocó vivir está diseñada para generar inseguridad y expectativas imposibles de cumplir, además, todos tenemos nuestra forma de “darnos ánimo”, algunos más sutiles que otros… Yo, por ejemplo, me recuerdo por qué lo hago, me justifico, porque me hace sentir bien, me da una razón.

En fin, eso sería, el sol me está molestando en la cara y el notebook está tan caliente que me arden las manos de escribir, así que hasta acá lo dejo.

 

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