Food-A-Holic

Con todo esto del diagnóstico de la RI he tenido bastantes problemas personales y perso-personales.

La comida ha sido siempre mi fuente de energía. Me gusta, me hace feliz. La libertad de comer es prácticamente la única libertad que tengo, y eso es bastante cuestionable ya que mi familia vive restringiéndome qué comer.

Mi relación con la comida se ha vuelto un poco tóxica, ya que este control externo tardío ha hecho que en vez de aprender a relacionarme sanamente con ella sólo sea algo que anhelo y que me da placer, y como es de lo poco que lo logra, hago lo posible por hacerlo y bueno, Gluttony se apodera de mi.

Además, soy muy ansiosa, no fumo ni bebo, por lo que la forma de sacarlo es comer. Si a eso le sumamos mis sentimientos constantes autodestructivos, pues es los atracones están a la orden del día. Si hay un lugar donde no voy a mentir ni adornar la verdad, que sea aquí: yo como mucho, muchísimo, tal vez podría más, pero yo ya como de una forma desesperada como si este fuera mi último día en la tierra, y eso es relativamente común, sobretodo en períodos de alto estrés o angustia [lo que es muy contraproducente con mi tratamiento pues me está generando nieles de estrés y angustia bastante altos y me desespero y no puedo comer y comienzo a buscar qué comer entre las cosas que no debería… bravo]. Aunque suene desesperado, triste tal vez, incluso a algunos les dará asco, bueno, es algo que es importante en mi vida…

Visualicen aquello en la vida con cuya ausencia no podrían vivir: deporte, alguna persona, algún pasatiempo, alcohol, drogas, whatever… Todos tenemos una salida, algunos más sanas que otras. Bueno, mi salida era esta y la perdí, perdí lo único que me cobijaba tras un mal día o lo que me regocijaba tras una buena noticia… La comida era para mi lo que para alguien más “normal” podría llegar a ser su familia o su pareja. Bueno, yo no lo tengo (de hecho uno de los más grandes factores generadores de estrés en mi vida es mi familia) y al parecer mi pareja tampoco es una gran ayuda (aunque en algunos casos si que lo es) o no es suficiente o bien, cuando el problema es con ella… Pues no hay mucho que hacer, ahí está la comida, para darme un abrazo y decirme que todo está bien, que veamos algo y nos recostemos con un mantita, su compañía me reconforta y aunque suene muy penoso, así lo es y es doloroso y vergonzoso (y triste) admitirlo.

Por eso le doy tanta importancia al tema, me quitaron una parte importante de mi vida a cambio de nada, en relación a lo que decía ayer hasta para eso tuve “mala suerte”, porque en lugar de tener algo genético que no es mi responsabilidad o de tener algo incurable (o mortal) o de tener algo con referencia a cualquier otra cosa, nop, no tenía que tener una enfermedad que me limita mi único escape y que más encima les da más poder a los demás para controlarme a mi y a mi peso, porque de eso se trata siempre todo al final de cuentas: mi peso. Siempre tengo que tener la responsabilidad de todo, no suelo hacerlo ni me gusta culpar al resto de lo que hago, pero por una sola vez quería que esto se escapara de mis manos y poder ser la espectadora, la damisela, la víctima, porque siempre soy yo la que decide todo, la controladora o la responsable o la culpable o la agresora. Era mi oportunidad y aún así todo me sale mal…

No sé cómo vaya a salir mi tratamiento, cómo pueda avanzar en este tema, ni siquiera sé cómo quiero que funcione… Sólo se, que hoy me gustaría dormir y por fin ¡por fin! poder descansar…

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