Mirada de turista

Habiendo sido turista en 3 ocasiones (en el extranjero) y visitado más de 10 países -sin considerar mi país nativo-, puedo decir con más o menos propiedad que si ser turista fuera una forma de vivir todos seríamos más felices.

Cabe aclarar que yo en particular soy una turista feliz, y muy emocionada porque amo viajar, amo conocer lugares, ver gente nuevo y distinta, ver qué hacen, cómo se vive en otro lado… Por lo que puede parecer un tanto sesgado, pero ciertamente creo, y estoy segura no soy la única, que si todo el mundo viera su propia ciudad, su país como lo ve un turista, uno disfrutaría más y valoraría lo que se tiene…

No quiero caer en comentarios de señor/a amargado/a diciendo: “que no aprovechan lo que tienen”, “que andan como perros falderos detrás de los gringos”; ni mucho menos “es que acá todo es feo”, “acá son todos unos indios feos”, “mira como tienen todo rayado, feo”, “lo único bonito de acá es X cosa, todo lo demás es feo”… Yo creo que cada ciudad tiene su encanto, tiene su gracia y si bien el hecho de que haya exceso de basura y que haya gente rayando paredes sin control no es algo positivo y debe cambiarse, hay que aprender a mirar un poco más allá, porque esos lugares que uno ve tan bonitos también tienen sus “contras” pero es diferente cuando hay más dinero de por medio.

Hace unos años recuerdo a alguien que me comentaba “tu eres super interesante, haces muchas cosas” y en fin, muchos halagos y comentarios del estilo, y yo sólo pude responderle algo así como “todo depende de cómo mires las cosas”. Lo recuerdo porque me hizo un sentido especial haber respondido eso, yo no lo había pensado, jamás escribí ni dije nada para hacerlo bonito, estaba haciendo lo que quería y cómo lo quería… Eso hacía que fuera especial, lo que hacía no tenía ninguna gracia por sí sola.

A lo que voy con esa anécdota es que cuando uno mira como turista va con expectación (que no es lo mismo que expectativas), con emoción, con apertura de mente, incluso en el peor de los casos “sólo” vas a cambiar el aire, pero de alguna u otra forma te renueva, te hace ver todo con una mirada llena de novedad y entusiasmo. Claro, lo que estás viendo no lo ves siempre, e incluso probablemente no lo volverás a ver en persona, pero ¿acaso no sería bonito aprender a mirar tu a tu alrededor con esos mismos ojos? No es fácil, pero tampoco tan difícil, e independiente de que uno esté cansado y que no tenga tiempo, basta con mirar por la ventana (yo creo que todo el mundo debe tener al menos una) y enfocarse en darse cuenta de algo que haya cambiado o tan sólo en ver lo que está sucediendo.

El otro día pensaba en eso… Iba por un sector de la ciudad en que vivo por el que no voy nunca, a pesar del cansancio y de todo, como que algo en mi cabeza recordó esa sensación que tenía cuando viajé y no fue mucho más distinta, la novedad está ahí sólo hace falta verla. Aunque claro, es muy difícil considerando los tiempos en los que uno se tiene que manejar…

 

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