Cartas

Creo que he hecho este tipo de posts antes (en el otro blog). Muy del estilo de “tengo algo que decirte, pero no puedo/debo/whatever…”. Bueno, hoy/ayer/ahora es uno de esos momentos en los que tengo tanto adentro que necesito hacerlo.

Pase lo que pase, y a quien sea que lo lea, quiero que tenga la mente abierta y que además sepa abrir su corazón para comprender mis palabras. Si usted no está o no se siente preparado para ver el mundo desde mis ojos a partir de estas palabras no lo haga. Me hará un gran al favor al no malinterpretar estas, mis últimas, palabras.

Ayer fue mi cumpleaños, y es probablemente el peor de mi vida, fue en un 80% malos ratos, esperas, ceder por los otros (de ambas partes), malas decisiones, malas interpretaciones y sentimientos negativos acumulados desde hacia mucho tiempo; todo eso, en el mismo momento, en el mismo lugar y en “mi día”.

En mi familia, el cumpleaños es un día especial, es el único día en que la gente es amable contigo, en el que puedes hacer, decir y pedir cualquier cosa y todo será recompensado, porque… es tu cumpleaños! Es una de las pocas tradiciones que tenemos como familia, y la única positiva (o algo así). Pero este año, como nunca habían sido testigos mis ojos, fue el día de someter mi voluntad en pos de los otros… “Ya, ok. Sigamos”, cuando yo quise hacer algo fui egoísta, pensé en mi y en nadie más, resultado: todos aburridos. No tuve torta, pero tuve caras largas. No se me permitió ser la consentida, el único día que puedo serlo, en cambio, la consentida fue mi hermana, la que siempre es consentida. La mujer de 33 años que aún es la quinceañera atormentada, berrinchuda y caprichosa de la familia. Hace tiempo que yo no estoy bien emocionalmente, pero ayer, como nunca estaba bien, me había prometido a mi misma alejar por un momento otros problemas para enfocarme en este día, ser feliz “aquí y ahora”, y al día siguiente continuar… Eso requiere un esfuerzo tremendo de mi parte, es muy difícil para mi alejarme de mis problemas, pero había algo más grande, la esperanza de un día mejor, que no lo fue.

Sin ahondar mucho más en el tema, quiero dedicarle unas palabras a D., una de las personas más tóxicas, venosas, en mi vida; y que, por más que he luchado por años de sacarte de mi vida te mantienes aferrada y pudres todo a tu alrededor contaminándome aún más.

D.

Yo llegué a quererte, eras algo así como un ejemplo a seguir para mi, y a veces, aunque te enojabas, eras mi protectora. No sé si nunca lo vi, no sé si algo te pudrió o si sólo afloró tu verdadero ser, pero algo cambió. Pasé de quererte a odiarte con toda mi alma, corazón y fuerza. Eras lo peor de mi vida. Me tratabas mal, eras violenta, manipuladora, me insultabas, me humillabas, te burlabas de mi, eras hiriente, las peores cosas que alguien me ha dicho en toda mi vida has sido tu y aún así, después vas de pobre cordero fingiendo que soy yo la del problema, has dado vuelta la tortilla mil veces, me has tratado como basura y lo escondes bajo el cliché del “déjala, si lo hace sólo porque quiere llamar la atención”. Por las noches me dormía pensando en cómo podría quitarte de mi vida, incluso pensando en lo feliz que sería si murieras, a veces incluso pensando en ahogarte con la almohada. Eso, de alguna forma, me dejaba dormir, tal vez era la paz que me daba el pensar que ya no estarías en mi vida o tal vez era el cansancio por toda la energía que desperdiciaba en defenderme de ti.

Decidí alejarme, dejar de gastar mis fuerzas y hacer otras cosas. No te vi en meses, yo estaba muy bien. Pero te las arreglaste para hacerte la víctima y que alguien más te metiera en mi vida, porque no era suficiente con todo lo que ya habías hecho, metías a los demás y nuevamente era yo la “resentida” que no dejaba ir el pasado.

Yo no discuto que tengo resentimientos, por supuesto que los tengo, cuando alguien que se supone debe ser tu ejemplo, debe ser alguien importante en tu vida te hace tanto daño, no sólo pasa… y menos aún si no muestras arrepentimiento ni has cambiado tu forma de ser, tu único argumento es “pero si eso ya pasó, da vuelta la página, no seas resentida”. Es muy fácil decirlo cuando tu eres el maltratador (que ni siquiera es capaz de reconocerlo), para ti es muy conveniente maltratar a los demás, dejarlos mal y después exigir que “lo dejen ir” sin tu hacer nada.

Yo francamente perdí la esperanza en que alguien comprenda realmente todo el mal que me has hecho. Perdí años y años de mi vida esperando que alguien me defendiera, alguien me entendiera y dijera algo por mí para no quedar siempre mal yo. Para saber que yo no era el problema y que no estaba sola. Pero eso nunca pasó. Mi “héroe” jamás llegó, jamás llegó alguien que fuera capaz de empatizar conmigo en vez de con la “pobre mujer”, la “15añera berrinchunda y peligrosa” y el “perfecto”. 

D., eres una basura, eres mala, eres una problemática, consentida, berrinchuda, violenta, lunática, voluble, tonta, exigente, tacaña, miserable, egoísta, falsa, hipócrita… Estaría todo el día enumerando tus defectos. Ayer tenía un mal presentimiento, pensé en varias cosas que podían pasar, incluso que hubieras tenido un accidente era mi mejor opción, hubiera sido el mejor regalo de cumpleaños del mundo.

 

 

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