Agobio Intelectual

Tras cinco años en la universidad, y cinco años en una escuela de alta competitividad no puedo más que sentir un cansancio eterno. Es un cansancio que no se va con una buena siesta, ni haber dormido mis ocho horas -ni siquiera doce!-, no se va con las vacaciones, simplemente no se va.

Hasta cierto punto uno se cansa de estar cansado, pero el estar cansado implica una falta de energía necesariamente por lo que sólo se traduce en más cansancio y menos productividad…

No creo ser tan holgazana ni tan mal agradecida como para que simplemente por una cosa de “aburrimiento juvenil” no quiera hacer algo. Yo creo que simplemente no estoy hecha para esto, no estoy hecha para tolerar bien un ritmo así, me estreso, me canso, me aburro y empiezo a sentirme mal. Mi cuerpo lo grita, pero no estoy en posición de hacer algo al respecto.

Y esto no es tan poco común… A veces creo que puede ser que somos una generación transitoria que pasó de un ritmo de vida lento a uno superveloz en muy poco tiempo (en el año ’96, ’97 llegaban recién esas primeras computadoras a los hogares más acomodados u oficinas más modernas. Sin embargo, en un lapsus de cinco años convertirse en un aparato indispensable en el hogar). Finalmente, en menos de diez años ya no sólo teníamos computadoras, sino que teníamos internet, wifi, smartphones, MACcosas (entiéndase, Iphone, Ipod, Ipad, etc.), reproductores de MP3, discman, entre otras cosas. Es decir, en menos de diez años pasamos distintas generaciones de aparatos electrónicos sin más.

Hasta el ’95 aproximadamente los cassettes eran la única (y más moderna) forma de tener música, los compact discs (CD’s) eran bastante más caros y se empezaron a comercializar después de esa fecha en mi país, además de que un CD te limitaba a lo que éste tenía grabado, mientras que un cassette podías ocuparlo para grabar y regrabar cuanto quisieras. De los cassettes a los CD’s, los que después vinieron a cumplir doble función: almacenar música e información, todo en uno. Después el formato MP3, salieron esos reproductores pequeñitos con ínfima capacidad de almacenamiento los que luego dieron lugar a los MP4 cuyo reinado fue bastante breve hasta volverse innecesarios debido a la existencia de estos teléfonos celulares con reproductor de música y MP3, de ahí los smartphones y ahora terminamos escuchando música que ni siquiera poseemos de alguna forma, ahora escuchamos música desde el mismo YouTube o bien, desde Spotify o cualquiera de las otras modalidades y/o compañias. Todo esto, en menos de diez años.

Ciertamente han sido tiempos locos y llenos de cambio… A lo mejor es eso, es un cansancio adquirido producto de todo lo que me pasa y le pasa al mundo… O a lo mejor sólo es flojera.

 

 

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